
Este 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra, y como casi siempre, pasará desapercibido para gran parte de sus despreocupados inquilinos. Y ella tendrá todo el derecho del mundo para resentirse, porque nos está hospedando gratis y con la mejor de las intenciones, pero nosotros le estamos pagando mal.
Instaurado por el senador norteamericano Gaylord Nelson en 1970, el Día Mundial de la Tierra nació con la idea de crear conciencia acerca de los peligros de la contaminación, la deforestación, la destrucción de ecosistemas y el agotamiento de recursos no renovables. Hoy, 37 años después, ninguno de los objetivos con los que fue ideado este homenaje parece haber rendido frutos, los problemas siguen siendo los mismos o incluso peores
